MIL Y UNA VIDAS:
Jugar a querernos
Odio cuando no estás, porque cuando no estás yo estoy y cuando tu te vas yo voy. Odio repetirte, pedirte e insistirte. Odio que cuando yo estoy, tú estés sin estarlo y que cuando me voy, vengas por detrás rogando. Rogando una palabra, un rato, una oportunidad. Y entonces me doy cuenta, que jugando a tu juego siempre salgo perdiendo. Porque jugar a querernos es jugar a la ruleta rusa, dónde tu empuñas el arma y me miras a la cara, pero jamás a mi alma. Y si te parases a observar, a contemplar, a visualizar un poco de ella, leerías mi mente. Pero como no lo haces, rápidamente te quito el arma y te miro. Te miro más allá de ti y de tu piel, te miro en tu quietud. Y yo, que me he cansado de avanzar por ti y no poder hacerlo por mí, la desarmo y me voy. Y sin nisiquiera tener que hacerlo, te pido perdón. Un perdón que no mereces, que no cambia nada en ti. Porque cuando eras tú quién controlaba la bala, no lo hiciste por mí. Me voy, porque estoy cansada de que jugar a querernos, sea jugar a la ruleta rusa.
